Negación vasca radical del capitalismo mundial

QUINTA CINTA: DONDE SE AVANZA EL COMO Y EL POR QUE EL COMIENZO DE LOS ULTIMOS 160 AÑOS DE LUCHA DE CLASES EN EL SUR DE EUSKAL HERRIA ENLAZA CON LA FORMA EN QUE ESPAÑA INTENTO INUTILMENTE CONSTRUIRSE COMO NACION UNITARIA Y CON LA FORMA EN QUE EL FRACASO DE ESE INTENTO CONVIRTIO AL SUR DE EUSKAL HERRIA EN NEOCOLONIA DEL IMPERIO BRITANICO

El complicado asunto de construir una nación y la importancia del estado propio para esa construcción

El sueño de construir una nación unitaria con "las Españas" enumeradas en ese capítulo I del Titulo II de esa Constitución no se va a realizar nunca. Una importante parte de esas "Españas", las del continente americano, proclaman solemnemente enseguida (o han proclamado ya antes) que dejan de serlo y de llamárselo. Y, cuando -en un segundo intento- aquel sueño se reformule para el territorio encogido de la Península Ibérica y las islas, otras de esas "Españas" (la cubana. la filipina, la vasca y la catalana sobre todo, pero también otras) van a negar varias veces que lo sean, incluso usando las armas para enfatizar que ni son ni quieren ser España.

Fíjate bien, por favor, en el inmenso fracaso del proyecto político de los constituyentes de Cádiz. Están sitiados por el ejército francés . Y con espléndida arrogancia y fenomenal ambición dibujan el proyecto de la nación española. Formulan, por primera vez, la definición de la nación española. Dicen (artículo 1º) que: "La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios". Y en ese mismo momento hay grupos importantes de esos que ellos están llamando y definiendo como españoles del otro hemisferio, del americano, que están negando que lo sean y que ponen en marcha otros proyectos de nación. Que en breve van a alumbrar otras naciones diferentes: la nación argentina, la nación chilena, la nación peruana, la nación colombiana, la nación mexicana, etc. etc. Y en este otro hemisferio, en el que está la península Ibérica, va a haber también bloques de esos que los constituyentes de Cádiz dicen que son españoles (los vascos, los catalanes y los gallegos) que van a resistirse a serlo y que al final del siglo XIX van a formular a su vez explícitamente sus propios proyectos de nación: el proyecto de la nación vasca, el proyecto de la nación catalana y el proyecto de la nación gallega.

Quiero pedirte ahora que me escuches con el máximo de atención y que dentro de un rato pares la cinta y la vuelvas atrás. Hasta este mismo punto y que lo hagas varias veces, pensando y reflexionando en lo que oyes, porque de lo que voy a hablarte ahora es de algo especialmente importante para que nos aclaremos tú y yo sobre lo que nos está pasando ahora y sobre lo que le está pasando a Euskal Herria. Supongo que te habrás dado cuenta de que llevo un rato usando repetidamente las frases construir una nación unitaria y proyecto de nación. Date cuenta de que esas frases suponen que yo estoy convencido, como efectivamente lo estoy, de que los hechos demuestran que las naciones se construyen. Es decir, que las naciones se hacen. Las naciones no son fenómenos naturales como una piedra o un río. Son fenómenos históricos. Son construcciones humanas. Que por eso tienen un comienzo, un crecimiento y un final. Nacen y pueden morir. Y, a veces, resucitar (la nación árabe es un ejemplo eminente de nación que fué y murió y desde después de la I Guerra Mundial ha estado pugnando por resucitar). ¿Puede alguien dudar de que Inglaterra (Inglaterra, no la Gran Bretaña) es una nación?. Pero evidentemente no lo era cuando los romanos la conquistaron. Ni cuando lo hicieron los normandos. Ni cuando libró la Guerra de los Cien Años en los campos de una Francia de la que los monarcas ingleses reivindicaban una importantísima porción. Luego empezó, se construyó después. Más claro aún es el caso de los Estados Unidos, que es indiscutiblemente una nación aunque lo sea peculiarísima. Y de la que nadie habría podido encontrar nada, ni los mimbres previos, antes del año 1600. E igualmente claro es que la nación holandesa no existía cuando Carlos V es nombrado emperador. Y que, tan cerca como antes de 1850, había pueblo alemán y pueblo italiano. Pero no existían aún ni la nación alemana ni la nación italiana.

El pueblo, la etnia, es un presupuesto de la nación. Es una condición necesaria pero no suficiente para que surja el fenómeno histórico de la nación. Sólo unos pocos pueblos, unas pocas etnias han llegado a producir el fenómeno histórico de las naciones. La nación es un resultado, un precipitado histórico que es algo más que el pueblo y la etnia. La nación es un pueblo, una etnia, que consigue realizar un determinado proceso histórico y el nacionalismo es un fenómeno que surge casi siempre como resistencia colectiva a la dominación extranjera.

Son los pueblos los que tienen derecho a autodeterminarse. El ejercicio de ese derecho de autodeterminación puede hacerse por las buenas o por las malas: por las malas mediante una guerra como la de la independencia holandesa frente a los españoles, la de la independencia norteamericana frente a los ingleses, la de la independencia argelina frente a los franceses o las de los vietnamitas frente a los franceses y yanquis. O por las buenas mediante el acuerdo de las voluntades de varios pueblos o etnias para construir una nación, como en el caso de Suiza o por el reconocimiento y aceptación de una manifestación de la voluntad del pueblo que se autodetermina por parte del Estado del que se separa como la independencia de Noruega a primeros de este siglo o las de Bielorrusia y Eslovaquia, por citar sólo dos de las conseguidas en estos años pasados. Ese ejercicio del derecho de autodeterminación es precisamente el requisito para que el pueblo, la etnia, a través de una de sus clases o de una alianza de sus clases pueda controlar el aparato central del Estado y usarlo para construir la nación.

El pueblo vasco, por ejemplo, existe diferenciado y recognoscible configurando una etnia (es decir, una comunidad lingüística y cultural con una homogeneidad del territorio geográfico ocupado y una consciencia de su homogeneidad cultural) desde hace miles y miles de años. Fíjate bien, hace ya mucho que científicamente se admitía la evidencia de que los vascos eran una población muy antigua. Pero muy recientemente se ha publicado en Estados Unidos un trabajo sobre la historia genética de la Península Ibérica y otro referido a Euskal Herria (titulado este último "Principal component analisis of de gene frecuencies and the origen of basques"). Los antropólogos de la Universidad de Barcelona Jaume Bertrandpetit y Fancesc Calafell han estudiado las frecuencias de diferentes genes en el ADN cuya tansmisión hereditaria es bien conocida y así han podido establecer que "La diferenciación genética del País Vasco se originó hará unos 18.000 años, en el punto álgido de la última glaciación". Como ha explicado uno de esos autores, siempre ha prevalecido "la idea de los vascos como una población autóctona, en el sentido de que habían permanecido en el mismo sitio durante miles de años". Lo que su investigación supone de nuevo, lo que su investigación añade a esa idea es que, dice Calafell: "Hemos corroborado esta hipótesis y la hemos precisado, dándole fechas y mecanismos".

De forma que está científicamente probado que el pueblo vasco lleva, por lo menos, 18.000 años (dieciocho mil años) viviendo ininterrumpidamente en el territorio de Euskal Herria. Y ese pueblo vasco ha protagonizado muchas veces la resistencia colectiva a la dominación extranjera que es el caldo de cultivo para el fenómeno nacionalista. Pero, sin embargo, el proyecto de nación vasca lleva más de cien años, pero no más de cien años, luchando por autoconstruirse, intentando recorrer el camino que pasa por la autodeterminación, el uso de su propio aparato de Estado y la construcción de la nación.

La nación, que presupone al pueblo, a la etnia, pero que supera al pueblo y a la etnia, aparece si una clase, que controla (sola o siendo hegemónica en una alianza con otras) el aparato central del Estado, asegura una unidad económica a la vida de la comunidad. La nación árabe, por ejemplo, apareció cuando en el pueblo árabe -que no estaba subyugado por ningún Estado extranjero- la clase de los mercaderes-guerreros controlaron el aparato central del Estado y aseguraron una unidad económica organizando la formación del excedente (básicamente basado en el fruto del control del comercio lejano entre Oriente y Occidente) y la circulación y la distribución de ese excedente. Observa el papel decisivo que el Estado tiene en esta definición de nación que acabo de darte (que es la formulada por Samir Amin con algunos retoques míos). Papel más decisivo aún en las naciones del capitalismo histórico que en la nación árabe o en las demás naciones precapitalistas. Como ha enseñado Wallerstein "un examen sistemático de la historia del mundo moderno mostrará que en casi todos los casos el Estado ha precedido a la nación y no a la inversa".

Por eso las naciones sin Estado pelean tan encarnizadamente por tenerlo, por ejercer su soberanía nacional haciéndose independientes de otro u otros Estados, controlando su propio Estado. Que puede o no haber existido en el pasado (un Estado catalán -muy precoz- y un Estado escocés existieron, por ejemplo, en el pasado). En sentido riguroso y estricto una nación sin Estado no es aún una nación plena. Es un pueblo que tiene un proyecto para construir una nación y que pelea por la independencia necesaria para contar con su propio Estado, herramienta que necesita precisamente para construir su nación. (Dicho sea entre paréntesis, eso demuestra que el PNV, al renunciar a la consecución del Estado vasco propio, ha dejado de ser -en sentido riguroso y estricto- nacionalista).

Quiero en este momento alertarte, como ya he hecho otras veces en estas cintas, contra el riesgo de la simplificación abusiva. E invitarte de nuevo al no fácil pero sí imprescindible ejercicio de intentar siempre pensar la totalidad y la complejidad. Por la importante razón de que las partes no se comprenden si no se comprende la totalidad y porque la totalidad es siempre compleja. Acabo de decirte, y me ratifico en ello, que la experiencia histórica muestra que casi siempre en el mundo moderno el Estado ha precedido a la nación y que la consecución (y el uso) de la herramienta Estado facilitan la construcción de la nación. Pero junto a ello es igualmente importante la afirmación, también basada en el análisis de los hechos históricos, de que la nación presupone al pueblo y a la etnia. La nación es una construcción pero no es una creación. No es una construcción de la nada, desde la nada. Es una construcción a partir de algo preexistente. Precisamente a partir del pueblo y de la etnia. Y el nacionalismo es un fenómeno que casi siempre surge (y consiste en) la resistencia colectiva a la dominación extranjera. La resistencia de un pueblo, de una etnia, a la dominación extranjera.

Por supuesto el pueblo y la etnia son también fenómenos históricos, resultados y precipitados de procesos históricos. Precisamente de larga duración, resultado de una larga interacción de unos hombres y mujeres determinados entre sí y con sus ascendientes y descendientes y con un territorio (puede serlo con varios pero cuanto más larga sea con un mismo territorio mas sólida y fácilmente cuaja un pueblo). Yerran, y mucho, los cosmopolitas ingenuos (y/o ignorantes) que utilizan con aires triunfales la evidencia de la diferencia del fenómeno Estado de hoy con el Estado del siglo XIII para negar importancia al importante hecho de que Cataluña haya sido en el siglo XIII un muy raro y precocísimo caso de fenómeno histórico para el que, si se salvan algunos matices, NO es anácronico hablar de Estado-nación. Como yerran al minusvalorar el fenómeno histórico de la larga interacción de un grupo humano durante miles y miles de años con el mismo territorio que ha producido como precipitado el pueblo vasco. Una interacción ciertamente larga (recuerda que hace poco te he contado como esa interacción se ha cuantificado científicamente en ¡18.000 años por lo menos!). Una interacción fecunda porque ha convertido a ese grupo humano en una etnia, en un pueblo, en el pueblo vasco. Y porque le ha fabricado un inestimable tesoro: su conciencia productiva. Es decir, le ha fabricado lo que según la definición de Iñaki GIL DE SAN VICENTE es:

"un conjunto de formas y contenidos que dotan de sentido a una comunidad haciéndole disponer de CONCIENCIA DE SI, de autoidentidad propia y diferenciada de otras comunidades."

Si me forzaras a decirte cuál creo yo que es la forma más común de salto de la etnia, del pueblo, a la nación tendría que decírtelo así: se produce cuando la historia de una etnia, de un pueblo, (el concreto proceso histórico de su vida) le dota de conciencia productiva y cuando esa conciencia productiva es lo suficientemente sólida y arraigada como para obligarle a resistir colectivamente a la dominación extranjera y para permitirle hacerlo con éxito. O, por lo menos, para permitirle conservar en la derrota y reproducir ampliadamente después de ella esa conciencia productiva.

Y cuando, finalmente, esa conciencia productiva le empuja a conseguir desembarazarse de cualquier dominación extranjera y dotarse de la herramienta-Estado que facilita la completa construcción de la nación.

Pero volvamos al caso de la nación española. Precisamente porque le faltaba el soporte de una conciencia productiva adecuada y suficiente, que hiciera el imposible de soldar como una comunidad con conciencia de sí a la amalgama de pueblos y etnias súbditas de la Corona española, es por lo que, entre otras muchas cosas, fracasó el primer sueño de construir España como nación unitaria bajo un monarca constitucional que el nacionalismo español formuló como proyecto político en la Constitución de Cádiz de 1812. Como fracasará después el segundo sueño que limita ya la nación unitaria a la Península y a los archipiélagos reformulado en casi todas las sucesivas Constituciones. Ese segundo fracaso se evidenció en el sexenio que empieza en 1868. Y se repite en el fracaso de la Restauración de Alfonso XII. Pierre Vilar es el autor de un magistral estudio (Cataluña en la España moderna) en el que, lapidariamente, afirma que en 1898 "España, como una "nación", en el sentido del siglo XIX, nación-mercado, nación agrupada alrededor de una burguesía, habrá fracasado". Como volverán a fracasar los nuevos y ya desesperados intentos de construir España como nación unitaria en el siglo XX, singularmente el perpetrado a través de la sublevación de los militares perjuros y sediciosos contra el gobierno legítimo de la II República que, financiados e instigados por el bloque de clases dominante español, asesinarían a cientos de miles de personas durante casi cuarenta años de dictadura franquista para intentar construir, en beneficio de aquel bloque, la España UNA, GRANDE Y LIBRE de su lema.

El segundo frustrado intento de construir España como nación (el iniciado en el segundo quinto del siglo XIX) incluye, entre otras muchas acciones, la de integrar a la formación social vasca en el mercado español. Pero esa integración tenía como requisito necesario transladar las aduanas españolas del Ebro a la costa vasca. Para hacer lo cual era necesario violentar y destruir el marco jurídico-político vasco, el régimen foral vasco.

Casi 50 años (de 1833 a 1876) tarda el nacionalismo español en conseguir que la fuerza de sus armas imponga esa destrucción. Y luego, sesenta años más tarde (en 1936), tiene que volver a usar la invasión militar. Esta vez auxiliada por la soldadesca fascista italiana y las tropas cipayas marroquíes y por los bombardeos salvajes mediante aviones alemanes nazis. Sólo así consiguió la victoria que le hizo ilusionarse con que había eliminado los residuos del régimen foral y sus sucedáneos y que había aplastado al moderno nacionalismo vasco surgido como respuesta a la agresión del nacionalismo español. Vana ilusión de la que le han sacado los últimos treinta y tres años en los que un nacionalismo vasco de nuevo cuño, el de ETA, ha vuelto a empuñar las armas para resistir a la violencia española.

¿Ves como sí que nos interesa a los vascos qué ha pasado con el fracaso del proyecto de construir España como una nación unitaria?. ¿Ves como la forma de intentar ese proyecto y la forma en que fracasa nos han afectado en el pasado y nos siguen afectando en el presente?. Por eso vamos a dedicar tú y yo en estas cintas algún tiempo a examinar esos asuntos.

Seis tesis sobre el conflicto que enfrenta a España con el Sur de Euskal Herria